| La chica de ayer | ||||
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En los últimos días ha saltado una noticia al ruedo. La revista musical Efe Eme deja caer, a través de un artículo firmado por Juan Puchades y prefabricado por Vicente Fabuel, que el mítico tema pop “Chica de ayer” de Antonio Vega pudo ser un plagio. Así pues, la canción original estaría compuesta por un italiano y posteriormente versionada al español por el argentino Piero. Chica de Ayer es un tema único, fantástico y especial. Y Antonio Vega, su compositor, uno de los mejores compositores que ha dado esto que llaman España. Y si alguien se dedica a rebuscar por el mundo de la música, y caer en un paralelismo absurdo en forma y estilo, lo respeto. Sin embargo, ocurre que en un país con una escena musical en la que hay que caminar de puntillas para encontrar algo de pop decente, resulta gracioso leer este tipo de artículos amarillistas. Pues me vienen a la cabeza miles de imágenes, discos, canciones, posturas y estéticas ridículas que decoran el panorama popero español. Una escena en la que triunfan (no siempre, afortunadamente) las tribus de ropa esperpéntica, canciones con letras infantiles y vergonzosas, ritmos sin ritmo y gafas de pasta que, cuanto más grandes, chillonas y “míticas” sean, mejor. Eso sí, todo ello escudado en fotos promocionales en las que los “artistas” parezcan profundos, reflexivos y distraidos de ese mundo que les fascina y atormenta a partes iguales. Conformando una pasta de grupos o solistas que suenan casi parecidos a cosas que ya hemos escuchado hace años, a las que no se acercan ni a la suela del zapato (o zapatilla “Converse” desgastada, para que se me entienda). Pero que, sorprendentemente, agradan y obsesionan a muchos críticos; o a muchas revistas musicales independientes, que quedan absortas con estas “canciones”. Yo seguiré escuchando Chica de Ayer, y pensando que Antonio era un poeta con una guitarra. Con un vestuario normal, carente de estereotipo intencionado de ridícula tribu urbana-cultural del Do Re Mi. Sin necesidad de estar delante de una cámara para mostrarnos toda su mirada de intelectual. Acercándonos a imágenes inimaginables con la única necesidad de un disco girando en el reproductor. Por supuesto, no quiero ni pensar que este nuevo e innovador paralelismo encontrado ya se conocía en alguna redacción, y que se calló porque muerto el músico siempre vende más. Juanma Fernández. Septiembre de 2009. http://juanmafernandez.wordpress.com/
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El que escribe estas líneas, que ha escuchado las dos canciones, se siente ahora en la obligación de dar su punto de vista respecto a este tema. Como carezco de linea editorial definida, de redactor jefe y demás gusanillos incómodos para la libertad de expresión, aprovecho y vomito lo que me sale de los dedos contra el teclado.







